“La Dieta de las Emociones” un libro que es en realidad una guía que te ayuda en el camino hacia una vida más sostenible y saludable. Me encanta leer, en este momento tengo varios libros entre manos y ¡no doy abasto! Pero además de leer lo que más me gusta es aprender cosas nuevas y cuando nos escribieron para enviarnos el libro de Neus Elcacho “La Dieta de las Emociones” dijimos que sí sin pensárnoslo.

El libro me ha encantado, así que decidimos proponer a Neus una entrevista para que nos cuente alguna cosa más y conocerla mejor. Pero antes te cuento qué me ha parecido el libro y qué te puedes encontrar en él.

la Dieta de las Emociones

El libro “La Dieta de las emociones” no es un libro para adelgazar, a pesar de que lleve la palabra “dieta” en el título. A lo largo de sus 6 capítulos y casi 300 páginas te va guiando hacia un estilo de vida sostenible y saludable. Sí, porque además de hablar de nutrición o de cómo funciona la digestión (capítulo que me encantó), también habla de ecología, de emociones y de felicidad.

Comer de una forma determinada nos hará sentir de una manera o de otra. Neus Elcacho

Algo que me gusta mucho es que el libro se apoya en una amplia bibliografía científica que puedes consultar en su web, 274 citas con las que puedes profundizar todo lo que quieras. Además, en su web, también puedes encontrar recursos como un listado de tiendas donde comprar ecológico, un ejercicio de mindful eating o una lista de la compra, entre otros muchos. ¡También es el primer libro que leo que tiene banda sonora!

Un libro muy recomendado si estás un poco perdido en esto de la nutrición y además quieres dar un cambio integral a tu forma de vivir. Porque  “Lo importante no es buscar la calidad de vida, sino crear calidad en tu vida”. 

Entrevista a Neus Elcacho

Cuéntanos brevemente tu trayectoria ¿Cómo fue el camino hasta convertirte en dietista integrativa y coach nutricional? 

Empecé estudiando Publicidad y Relaciones Públicas y trabajando en varias empresas de comunicación. Allí me di cuenta de que muchas veces se vende lo que haga falta, aunque tenga que ser en contra de nuestra salud. Pasé por una muy mala época, donde todos mis valores y creencias se vieron tambaleados, y con mucha ansiedad hacia la comida.

Lo dejé todo y me fui a vivir a París y trabajando en una librería me di cuenta de que cada vez me interesaba más todo lo relacionado con la nutrición y el crecimiento personal y decidí empezar a formarme en ello y poder ayudar a otras personas en el camino que yo había pasado y seguía pasando.

Para una persona que está empezando a llevar una vida saludable ¿Por dónde le recomiendas que empiece?¿Qué pasos debería seguir?

 Tomar el mínimo de productos envasados posibles . Empezar a leer las etiquetas y comprar solo aquello que conozcamos los ingredientes que tiene, y a poder ser, que no contenga azúcar. Tomar verduras, en forma hervida, al vapor, a la plancha, al wok, a la papillote, al horno, en ensalada, germinada, fermentada, deshidratada, en batido o crema de verduras mínimo dos veces al día, y de 2 a 3 piezas de fruta mínimo al día.

Comprar todos nuestros cereales (arroz, pan, pasta…) integrales, comer más legumbres, frutos secos y semillas, y menos proteína animal. Y sobre todo, una vida saludable, va acompañada de ejercicio físico que nos haga disfrutar y desconectar, contacto con la naturaleza y el sol, tiempo para tener hobbies o vida social, y aprender a gestionar nuestras emociones/necesidades y estrés.

En tu libro LA DIETA DE LAS EMOCIONES has incluido un capítulo de “Conciencia ecológica” ¿Por qué has decidido introducir este capítulo? ¿Existe la dieta sostenible perfecta?

Es muy importante para nuestra salud consumir alimentos reales, de calidad, sin químicos añadidos que nuestro cuerpo debe metabolizar y eliminar constantemente.

Cada vez hay más estudios científicos (de los que hablo en el libro La Dieta de las Emociones) que hablan de los beneficios de consumir eco frente a convencional para nuestra salud y para el cuidado del planeta. La agricultura intensiva y la ganadería convencional son uno de los principales motivos de la contaminación y cambio climático.

Recomiendas los alimentos ecológicos, pero también reconoces que no todo el mundo se los puede permitir ¿Hay alimentos que deberíamos consumir siempre ecológicos?

La producción en ecológico sale más cara porque se realiza a una escala en la que no se pueden reducir muchos costes, como sí sale a gran escala, pero a medida que más personas estén concienciadas con ello y compren ecológico, saldrá mucho más a cuenta y lo podremos encontrar en más tiendas. La cuestión está muchas veces en que compramos demasiados alimentos procesados, y al hacer la conversión a ecológico, nos sale muy caro.

Si sustituimos la bollería de la merienda por un plátano y 4 frutos secos, por mucho que sean ecológicos, esta merienda nos va a salir más barata.

Consumir alimentos ecológicos, por otro lado, también puede implicar que cultivemos de forma ecológica nosotros mismos nuestras propias verduras, y reduzcamos en una parte el gasto en la compra.

Si toda nuestra alimentación no la podemos hacer ecológica, debemos priorizar aquellos alimentos animales, ya que no solo estamos comiendo su “carne” sino también lo que los animales comieron, por lo tanto, es doblemente importante. A su vez, al consumir alimentos con sello ecológico, nos aseguramos de que ese animal no sólo ha sido bien alimentado sino que le ha dado el sol, ha tenido espacio para vivir al aire libre y ha sido bien tratado.

Muchos nutricionistas coincidís en que una dieta rica en vegetales es lo mejor para nuestra salud y para el medioambiente. ¿Por qué?

Los vegetales son la base de nuestra alimentación. Los necesitamos en grandes cantidades para que todo nuestro organismo funcione correctamente: sistema digestivo, circulatorio, cardiovascular, inmunitario, hormonal, nervioso… Podemos obtener proteínas de calidad a través de una alimentación puramente vegetal. Lo único que nos faltaría sería la vitamina B12 (que habría que suplementar), que se ha requetecomprobado que no la podemos conseguir de ninguna manera si no consumimos ningún alimento de fuente animal.

Las proteínas animales nos generan unos componentes que necesitamos “limpiar” constantemente de nuestro organismo, y un exceso se relaciona con problemas intestinales, hepáticos, y renales.

Por otro lado, que consumamos pescado en estas condiciones está desequilibrando la flora marina y comer carne y embutido cada día está haciendo que la ganadería sea uno de los principales motivos del efecto invernadero.


¡Muchas gracias Neus por la entrevista y por enviarnos el libro! He aprendido mucho leyendo tu libro. Si te interesa sabe más sobre nutrición te recomendamos la lectura de dos de nuestros post: “Consejos para llevar una alimentación sostenible y saludable” y “¿Cómo reconocer un alimento orgánico o ecológico?

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Autora

Bióloga y bloguera, soy la mitad de Esturirafi. En búsqueda de una vida más sostenible y saludable.

6 Comentarios

  1. Concuerdo mucho con sus puntos de vista y ahora siento curiosidad por el libro 🙂
    Ahora, yo no estaría muy segura en eso de que si la carne es eco, significa que el animal recibió buen trato o vive en libertad. Hasta donde sé, la legislación europea indica que para las gallinas, deben tener acceso a una puerta al exterior (así sea durante 5min)… Y creo que para otros animales (vacas, cerdos…) tienen solo unos días al año (no recuerdo la cifra pero no creo que sea más de 60).
    De todas maneras, claro que reducir consumo u optar por una opción “menos fea”, es algo.
    Saludos!

    • Rut Respuesta

      Hola Mariana!
      En en libro intenta tratar todos los tipos de dietas y sí, el tema de la carne es algo controvertido, aunque como dices si se reduce u opta por una opción “menos fea” es algo… Esperamos tratar este tema en breve en el blog con una colaboradora 😉
      Un abrazo!

  2. Lo que comemos nos representa. Yo me doy cuenta cada vez que hablo de esto o voy a comprar. La diferencia entre lo que valora una persona u otra es abismal. Estoy de acuerdo también con que la excusa de mucha gente para no consumir eco es el precio. Pero no es cierto, porque depende del valor que le des a cada cosa. Ella pone el ejemplo de la merienda de bollería o plátano pero hay muchos más. A veces hay gente que te pone esta “excusa” y luego ves que no para de comprarse ropa o se va todos los fines de semana de viaje. Es el foco de cada persona y su vida. Creo que me lo compraré

    • Rut Respuesta

      Hola Cris,
      Sí, tienes razón. Nosotras siempre decimos que “menos es más”. Comprar de menos y de mejor calidad no tiene porqué ser más caro. El engaño del fast fashion o la comida basura es que siempre necesitas más y más (=más dinero). Es cambiar la perspectiva y las prioridades 😉
      Un abrazo!

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