Vida rural, qué es y cómo hacerlo. Buscando el cambio. Muchos de los que leéis este escrito podéis estar interesados en dejar de vivir en la ciudad (cuando digo ciudad me refiero a cualquier población con más de 10.000 habitantes).

 Cambiar de vida a un entorno con más paisajes verdes y menos asfalto. Nosotros estuvimos mucho tiempo pensando cómo hacerlo y buscando opciones diferentes. Estuvimos unos años visitando fincas, tierras, pueblos y ecoaldeas hasta escoger nuestro nuevo hogar. En realidad hay muchísimas maneras de hacer este cambio, pero mi experiencia me las permite agrupar en estos cuatro tipos según las necesidades de cada familia o individuo.

4 Tipos de personas: de la ciudad al campo

  1. Personas que quieren cambiar ciudad por pueblo sin modificar su actual vida. Solo por mejorar el entorno, disminuir el estrés lumínico y el ruido, aumentar el contacto con la naturaleza…
  2. Personas que al mudarse buscan que en el nuevo lugar haya un trozo de tierra: campo o huerta, para mejorar así su alimentación y salud.
  3. Personas que prefieren ir a cuidar y trabajar a una masía, masada o casa de campo, a través de un trabajo y contrato.
  4. Personas que les gustaría hacer un cambio más radical e irse a vivir a una comunidad o ecoaldea. A un lugar más aislado y repoblado, donde todo desde la base se debate y dirige de manera asamblearea.

Nosotros buscamos campo primero y una vez que lo tuviéramos queríamos hacernos una casa en la finca escogida. Encontramos campo en el 2011 y todavía no hemos podido construir en él por razones económicas, pero vivimos en el núcleo urbano más cercano a nuestra tierra, un pueblo pequeño de 500 habitantes.

Nuestra casa tiene 200 años, es vieja y necesita mantenimiento continuo, pero está ubicada en un entorno precioso que nos agrada. Aquí también tenemos las comodidades cotidianas de poder ir a pie al colegio, farmacia, médico o tienda, y para mi familia es la opción que cubre nuestras necesidades.


¿Qué es la vida rural?

Es curioso lo poco que sabíamos de la vida rural, de como vivían hace poco más de 60 – 70 años en los pueblos pequeños rodeados de campo. Aquí hemos tenido la suerte de conocer personas maravillosas que nos han mostrado y enseñado cómo se aprovechaban los frutos y cosechas de cada una de las estaciones del año, cómo vivían en las masadas y qué alimentos se plantaban.  La vida giraba de una manera cíclica y natural.  Se preocupaban principalmente en que no les faltara agua, comida y cobijo. Estas personas estaban estrechamente ligadas a su entorno natural y a lo que ofrecía en cada momento la tierra.

Hablar con abuelos y conocer esto y aquello me encanta. Recoger la sabiduría de nuestros antepasados, aprender como conservaban y como mantenían los alimentos cuando no era temporada. Plantar, cosechar y comer lo que tocaba cada mes. Conocer las plantas silvestres que nacen en los campos y vorales de caminos. Las mejores épocas para recoger setas de chopo, moras e higos. Y os podéis imaginar que vida llevaban, en burro a las fincas, segar el trigo a mano, lavar la ropa en el lavadero, labrar, cocinar y vivir. Pocos se consideraban pobres, comían bien, eran ricos en alimentos, sabían cultivar lo que toca y matar algún cerdo.

Nosotros buscamos un cambio hacia este conjunto de experiencias. Queríamos aprender a vivir de manera rural, a vivir más lentos, conectados con la tierra y sus estaciones, a tener menos y de mejor calidad.

La vida rural engloba trabajo de campo, cuidado de animales, cocina diaria para consumo y conservas. Saber amasar pan y hornear dulces, saber hacer jabón para lavar y limpiar, saber arreglarte la ropa para que dure más, saber vivir comprando poco y, conseguir consumir y autogestionarte el máximo con lo que tienes.  Autosuficiencia más sostenibilidad se dan la mano en la vida rural. 


Trabajo en el mundo rural

Una de las cosas que frenan a muchas personas a la hora de moverse de la ciudad al pueblo es el miedo a no encontrar trabajo, a no ganar dinero. El mundo rural ofrece el mejor de todos los tiempos, el trabajo primario y primordial, el cuidado y labrado de la tierra y la cosecha de sus frutos. El mundo rural ofrece campos abandonados por el éxodo masivo a la ciudad a mediados del siglo pasado. Tan solo observando las zonas más despobladas de la península descubres extensiones de terrenos yermos, cerca de pueblos y aldeas con muy poca gente.

La agricultura, la horticultura, la silvicultura, la apicultura o la ganadería puede que no sean para algunos los trabajos más atrayentes. Implican horas y esfuerzo, pero descubro cada vez más proyectos y emprendedores que surgen en estos lugares más despoblados. Pequeñas empresas que rescatan el oficio de agricultor, apicultor o hortelano, productores pequeños que priman la gran calidad de sus buenos productos, les dan el valor merecido y crean una marca y estilo.

En los pueblos es difícil encontrar una fábrica con trabajo de lunes a viernes de 6 a 14.

Si tu intención es moverte sin cambiar el estilo o hábitos en tu vida lo tienes complicado. Al pueblo se debe venir con la mente abierta y las manos libres, a crear algo propio o a currar en lo que se te ofrece: hostelería, asistencia, servicios, empresas pequeñas…

En los pueblos tenemos algunas carreteras en mal estado e Internet suele ir más lento. No hay ni fibra ni cable, pero hay más caminos, comunicación verbal con el vecino y, sobre todo, tenemos mejor aire y agua, menos contaminación y más naturaleza.

A nosotros trabajo no nos falta. Cultivamos todo el año, conservamos, mantenemos finca y casa de pueblo, construimos, cuidamos… Hemos aprendido a valorar las pequeñas cosas, a consumir lo que tenemos, a no necesitar tanto, a usar nuestras fuerzas en nuestro hogar y campos.

Aquí vendo productos de la huerta y aceite, doy charlas y talleres en la escuela y, realizo trabajos online. Aquí nos buscamos la vida, cómo en cualquier otra parte del mundo, para ganar el dinero que necesitamos.  En el pueblo buscamos vivir una vida cada vez más sencilla , una vida humilde y rural, donde tener menos sea ser más.

Saludos saludables,

Cristina. La Solana campo y vida

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