¡Hola! Verano, es sinónimo de slow life, relax y descanso. Pero entre tú y yo, sabemos que eso es muy complicado. Nos pasamos el día conectadas al móvil, viendo la vida maravillosa de los demás, yendo a comidas familiares a diestro y siniestro y viajando a sitios para “hacer la foto” y dejar constancia en las redes sociales.

¿No has necesitado alguna vez un botón de “pausa”? Yo sí. Tanta información, tantas obligaciones (muchas veces auto impuestas) y demás, hacen que añoremos esos veranos analógicos en los que nuestra mayor preocupación era: a qué hora íbamos a bajar a la playa.

Hoy queremos compartir contigo nuestros consejos para vivir una vida  más slow. Consejos que intentamos aplicar a diario para que nuestra vida sea un poquito más lenta.

Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir”.- Carl Honoré. – Tuítealo

¿Cómo empezó el movimiento slow?

Roma, año 1986, el primer Mc Donald´s abre sus puertas en la capital Italiana. En este momento Carlo Petrini crea el movimiento Slow Food: movimiento que defiende: comer productos de temporada, frescos y locales. Tras Slow Food, aparecerían nuevas aplicaciones a otros ámbitos como: el sexo, la salud, el trabajo, la educación o el ocio que acabarían conformando el movimiento Slow.

Vivimos en la era de la rapidez, dominados por la tecnología, el consumo y la hiperconexión.
Hubo un tiempo, hace muchos años en el que se pensó que los avances tecnológicos modificarían nuestra realidad, que la máquina iba a trabajar para nosotros, mientras la humanidad se dedicaría a disfrutar de una vida ociosa y contemplativa. Pero como todos sabemos esto no ha sucedido, de hecho hay estadísticas que demuestran que trabajamos 200 horas más al año que en 1970.

No sólo disponemos de menos tiempo, si no que tenemos la sensación de que no tenemos suficientes horas, además de ser esclavos del reloj y de los horarios.

La lentitud nos devuelve una tranquilidad y un ritmo pausado que nos permite ser más creativos en el trabajo, tener más salud y poder conectarnos con el placer y con los otros. Hay que reaprender el arte de gozar si queremos ser felices.- Carl Honoré

¿Qué puedes hacer para ser un poco slow?

1. Desconecta

Sabemos que es difícil, pero es lo primero que debes hacer si quiere ser un poco más slow. Algo que hago desde hace un tiempo es dejar el móvil fuera de la habitación cuando me voy a dormir, ahora tengo un despertador y no tengo la necesidad de ver el móvil en cuanto me levanto.

Otro truco es dejarte el móvil en casa, sal a pasear sin él o vete a la playa/piscina con un libro y nada más. Si estás muy enganchada a lo mejor te cuesta, pero y ¡ya verás lo bien que sienta!

2. Cocina, comparte, saborea.

A las dos nos encanta comer, probar sabores nuevos, cocinar y disfrutar de lo que cocinamos. Cocinar y comer juntos son actividades que forman vínculos entre la gente.
Además, comer despacio es más saludable, por ejemplo, permite al estómago avisarnos de cuando está lleno.

3. Aparca el coche.

El coche nos acelera, nos vuelve agresivos. Si puedes, ve andando o en bicicleta y disfruta del trayecto. No sólo es beneficioso para tu cuerpo, a la larga notarás beneficios en la mente, una buena forma de pasar un rato contigo mismo.

Y si no te queda otra que ir en coche, ponte música y relax. No por estar más estresado vas a llegar antes.

4. Disfruta de tus momentos de ocio.

No programes tus horas de ocio con cientos de actividades. Dedica tu tiempo libre a actividades que te conecten: manualidades, jardinería, ganchillo, pintura…

La vida está para saborearla, no para pasar de puntillas por encima de ella. A veces nos da la sensación de que no nos va a dar tiempo a hacer todas las cosas que queremos en la vida: viajar, hacer paracaidismo, rutas de senderismo, buceo, etc. Párate y disfruta de lo que estés haciendo, ya sea un viaje por un lugar exótico o un paseo por tu pueblo.

5. “Mens sana in corpore sano”

Haz deporte, practica alguna actividad, hay disciplinas que además de cuidar el cuerpo ayudan a que la mente se aquiete. Prueba alguna como: Yoga, Chi Kung, Pilates, Tai Chi.

6. Trabaja menos

Trabajar menos no significa trabajar peor. El exceso de trabajo acaba por ser contraproducente. Tomarte descansos te ayudará a ser más productivo.

Hay que plantearse muy seriamente A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO. Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más tiempo en la oficina o viendo la tele”, y, sin embargo, son las cosas que más tiempo consumen en la vida de la gente..- Carl Honoré

Si queréis saber más sobre el tema os recomiendo el libro “Elogio de la Lentitud” de Carl Honoré.

Y tú, ¿Te apuntas al movimiento slow?

Nahir

Autora

Siempre aprendiendo algo nuevo. La mitad de Esturirafi, escribo sobre vida saludable y moda sostenible.

7 Comentarios

  1. Hace mucho tiempo que llegué a esa conclusión y, aunque no sin dificultades, procuro aplicar sus "mandatos" a diario. ¡¡¡Viva el movimiento slow!!!

  2. El año pasado para mi fue imposible ser slow. Este año me lo estoy aplicando un poco más, y poco a poco voy haciendo cosas para conseguirlo. Me parece esencial para ser feliz.

  3. Hay momentos que es imposible serlo, en el trabajo por ejemplo…Pero hay hábitos que puedes mantener, para mi el cocinar y comer tranquila es importante. Me encanta pasar tiempo en la cocina, mientras uno cocina, charlas y como mucho la radio puesta con música, es una nueva costumbre que me encanta!

  4. Me faltan emoticonos de aplausos, jeje.
    Muy buen post!! Estamos tan metidos en este estilo de vida tan ajetreado, en el que parece que estar ocupado es una moda. Hasta nos cargamos con más y más cosas que hacer…
    Soy defensora de este movimiento y los consejos que das son fáciles de integrar día a día.

  5. Muchas gracias!!
    Tienes razón esta de moda…muy poca gente dice que tiene tiempo libre, andamos todos atareados imponiéndonos mil actividades y haciendo listas de cosas pendientes…Por mi parte aún tengo mucho que ejercitar aunque estoy consiguiendo el darme cuenta que las cosas mejor poco a poco…. 😀

  6. ¡Hola, Nahir!

    Este post se ha convertido en mi básico imprescindible para recordar cuándo tengo que frenar y sobre todo, las importantes razones para hacerlo.

    ¡Gracias por compartir tu visión tan acertada de este tema y por tus recomendaciones! He tomado nota mental y escrita del libro de Carl Honoré. Deseando incluirlo entre mis libros de cabecera.

    ¡Un abrazo y un saludo!

    Yoly

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