¿Lo necesito de verdad? ¿Lo voy a usar muchas veces? ¿Sé quién lo ha hecho?
Son preguntas que en la comunidad de Esturirafi nos hacemos casi sin pensar, delante de un jersey, de un bote de champú o de una bolsa más. Nos ha costado años aprenderlas. Y funcionan.
Pero hay algo que seguimos comprando sin preguntarnos casi nada: los viajes.
Elegimos destino por una foto, llenamos la semana de sitios que ver y volvemos con la memoria del móvil a reventar. Hablamos poco de ello, pero el turismo responsable empieza exactamente donde empieza el consumo consciente: en hacernos preguntas antes de hacer la maleta.
De eso va el nuevo episodio del podcast Hacia lo Salvaje, con el que arrancamos temporada. Me senté a conversar con Ángela López Ramos, formadora y facilitadora, que lleva más de veinte años acompañando a grupos de mujeres desde su proyecto merakiA’s, donde trabaja la igualdad, la prevención de las violencias machistas y la diversidad. Y que tiene con Senegal una relación que no se explica en un folleto.
Cuando el viaje se convierte en un producto más
Hemos aprendido a desconfiar de lo que viene envuelto en tres capas de plástico. Del viaje empaquetado, no tanto.
Siete días, diez lugares. La foto del mercado, la foto del baobab, la foto de las mujeres con telas de colores. Todo cabe en un calendario y en una galería. Y al volver, esa sensación rara de haber pasado por un sitio sin haber estado en él.
Ángela tiene dos palabras para esto: el escaparate y el encuentro. En el escaparate, el territorio y su gente son decorado, algo que se mira y se fotografía. En el encuentro, son personas con su propia voz y su propia manera de estar en el mundo.
Entre uno y otro, dice, hay una línea muy fina.
Y me parece que es la misma línea que separa comprar por inercia de comprar con conciencia. No depende tanto de lo que eliges como del lugar desde el que te colocas.
La Casamance que no cabe en una foto
La primera vez que Ángela fue a Senegal no fue en un viaje organizado. Fue con unas amigas a la Casamance, al sur del país, a hacer un curso de danza, apoyándose en gente a la que ya conocían. De aquel viaje volvió con una certeza: ese era el lugar al que quería volver siempre que pudiera. Senegal es el primer país que ha repetido.
Cuando le pregunto por qué, no me habla de paisajes. Me habla de cómo se relaciona allí la gente. Del wolof, que está aprendiendo, un idioma lleno de palabras para reconocer a la otra persona y para desear la paz. De la hospitalidad, que en Senegal tiene nombre propio: teranga.
Y de una lección que se trajo de allí y que cualquiera puede practicar mañana mismo en su barrio:
«Pregúntale primero a esa persona cómo está, y luego ya pregunta cómo se va a donde quieras ir.»
Primero la persona. Después, lo que tú necesitas.
Si lo piensas, es una forma bastante precisa de resumir el consumo consciente.
Cuatro preguntas de turismo responsable antes de hacer la maleta
Hay un momento del episodio en el que Ángela enumera las preguntas que se hace cuando viaja. Al escucharlas pensé enseguida en las que nos hacemos en Esturirafi antes de comprar:
- ¿Estoy mirando o me estoy encontrando?
- ¿Estoy conociendo o estoy consumiendo una experiencia?
- ¿Estoy escuchando o estoy proyectando lo que yo creo que la otra necesita?
- ¿Estoy ocupando o estoy compartiendo?
La segunda es la que más me remueve. Porque una experiencia también se puede consumir: se elige por catálogo, se usa unas horas y se olvida en cuanto llega la siguiente. Igual que una prenda de temporada.
No hace falta irse a Senegal para hacérselas. Sirven para una escapada al pueblo de al lado, para una ruta de fin de semana o para la próxima vez que reserves alojamiento. Y, como las preguntas antes de comprar, no están para hacernos sentir culpables.
No desde la culpa. Desde la conciencia.
Están para frenar un segundo y elegir desde otro sitio.
Viajar para aprender, no para enseñar
Hay una idea del episodio que desmonta bastante. Ángela llegó a Senegal la primera vez con la duda y la curiosidad por saber cómo se estructuraban las relaciones de género y qué tipo de machismo atravesaba a las mujeres y que redes de alianza y sororidad se establecen entre ellas.
Y lo que encontró fue un feminismo comunitario, más intuitivo. Redes de mujeres, ayuda mutua, crianza compartida, la vida en el centro.
Un feminismo que en muchos casos no ha pasado por la universidad ni por el sufragismo europeo, y que lleva ahí desde mucho antes.
Su frase en el episodio, aunque los objetivos sean los mismos, la lucha puede ser distinta. Y eso también es feminismo.
A mí esto me conecta con algo que en Esturirafi se sabe bien. Muchas de las prácticas que hoy llamamos sostenibles (reparar, compartir, no desperdiciar, cuidar en común) no las hemos inventado nosotras. Las hacían nuestras abuelas y se siguen haciendo en muchos lugares del mundo, sin etiqueta y sin nombre en inglés.
Ángela, eso sí, pone un matiz que no quiero saltarme: reconocer otras formas de hacer no significa romantizarlo todo. No todo vale. La diferencia está en escuchar antes de imponer lo que a una le parece importante. Y cuando algo no lo entiendas, preguntar desde la curiosidad.
«Antes de juzgar o de prejuzgar, pregunta.»
El privilegio del pasaporte (y qué hacemos con él)
Otra cosa que Ángela nombra sin rodeos: nosotras podemos ir. Tenemos un pasaporte que nos abre la puerta de casi cualquier país. La mayoría de la población del mundo no puede hacer ese viaje al revés.
Saberlo no lo resuelve. Pero cambia cómo te colocas. Te baja del pedestal de quien «descubre» un lugar. Como dice ella casi al final de la conversación, no vamos a descubrir nada que esté ahí esperándonos. Vamos a acercarnos a personas, a historias, a cuerpos y a músicas que tienen su propio valor y su propia mirada sobre el mundo.
Y hay gestos pequeños que acercan mucho:
- Aprender tres palabras del idioma del lugar.
- Pedir permiso antes de hacer una foto.
- Comprar directamente a quien hace las cosas.
- Dormir en alojamientos que gestiona la propia comunidad.
- Ir sin prisa, con menos lugares en la lista y más tiempo en cada uno.
Es turismo responsable llevado al terreno, igual que tu botella de acero o tu bolsa de tela. No cambia el mundo en un día, pero cambia la manera en la que lo habitas.
Senegal y la Casamance, desde el encuentro
Todo esto no es teoría para mí. En diciembre viajamos a Senegal con Hacia lo Salvaje, y Ángela viene con nosotras. No como guía, que para eso está Fatou, nuestra guía local, sino para que lo que pase entre las mujeres de allí y nosotras sea una conversación.
Iremos de Dakar a la Casamance. Doce días de danza, de tierra y de sororidad. Dormiremos en campamentos solidarios que gestionan las propias comunidades, conoceremos a las alfareras de Edioungou, que trabajan el barro con técnicas que se transmiten de generación en generación, y compartiremos un taller de batik y una comida con las mujeres de Diakene Ouolof. Seremos pocas, y eso también es una forma de cuidar el lugar al que llegamos.
La danza tendrá mucho peso, porque en Senegal no es una actividad más del programa. Hay ritmos para la siembra, para salir a pescar, para una boda. Y no hace falta saber bailar: como dice Ángela, en la danza africana todos los cuerpos son legítimos y todos los movimientos son libres.
Si te apetece viajar así, tienes toda la información en la ficha del viaje de mujeres a Senegal y Casamance.
Escucha a Ángela (y hazte las preguntas)
En este artículo te he traído algunas de las ideas que más me removieron, pero la conversación da para mucho más. Ángela cuenta cómo llegó a la danza africana después de probar casi todas las demás, por qué un cuerpo encogido dice «soy pequeña» y cómo cambia cuando se siente con derecho a ocupar su sitio, de dónde sale el nombre de su taller Con mucho age y coraje y por qué los cincuenta pueden ser una edad estupenda para viajar así.
Y hay cosas que solo llegan escuchándola: la risa, la forma de contar, la emoción cuando habla de las mujeres de sus talleres.
Si estás pensando en tu próximo viaje, o simplemente te apetece mirar el turismo con las mismas gafas con las que ya miras lo que compras, este episodio es para ti. Y si además de escuchar te quieres venir, en diciembre nos vamos a Senegal.
Escúchalo y me cuentas.
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Si quieres saber más te espero en hacialosalvaje.net
