¿Cómo gestionar los regalos en Navidad? Se acercan las navidades y la magia empieza a envolvernos… sabemos que a las niñas y niños les encanta recibir regalos y como queremos darles lo mejor y verles felices, acabamos comprándoles demasiados. Y es que la Navidad es uno de los momentos del año donde más regalos reciben, sobre todo juguetes.

Cómo gestionar los regalos en Navidad

Puede resultarte familiar la escena en la que de forma frenética abren paquetes, uno tras otro, sin pararse a mirar el contenido y al final un «¿No hay nada más?» que nos deja helados.

A mí me ha pasado, y más helada me quedé el día que mi hija me dijo que se aburría… porque no tenía nada con lo que jugar. ¡En aquel momento yo no entendía cómo era posible si tenía muchas cosas para entretenerse!

Ahí aprendí que llenarles de regalos y juguetes no era educativo ni sano. Porque  un exceso de juguetes les supone tantos estímulos que les cuesta centrarse y tener un juego profundo. Tienen tantos que les cuesta decidirse a qué jugar, van de un juguete a otro, perdiendo rápido el interés en ellos. Y como se aburren, siguen deseando y pidiendo más, parece que nunca tienen suficientes.

El resultado es que acabamos acumulando un montón de juguetes en casa, casi sin usar. Y tendremos unos niños y niñas demasiado centrados en tener y consumir. Y esto ni tiene sentido para nuestros peques ni es sostenible para el planeta. Por eso creo que no ¡no necesitan todo lo que piden!

gestionar regalos de navidad


¿Cómo podemos evitar el exceso de regalos?

Aunque nos cueste, intentemos poner un límite a esos regalos, gestionando sus expectativas.

No se trata de ser tacaños (el número adecuado de regalos variará en función de cada familia), pero somos su modelo así que enseñémosles a valorar las cosas y que entiendan que no necesitamos tener tanto para ser felices, aunque la publicidad no deje de enviarnos el mensaje contrario.

 Os propongo algunas ideas y reflexiones, centradas en los juguetes ya que suele ser el regalo estrella: 

1. Compremos con cabeza, sin dejarnos llevar por sus caprichos o la influencia de la publicidad.

Debemos empezar a ver al juguete como algo más que un simple objeto de regalo y ocio, ya que son un material muy beneficioso para su desarrollo. Por eso  es importante que tengamos en cuenta las necesidades de juego y los gustos de nuestros peques  y no tanto nuestras expectativas, para evitar acabar con un montón de juguetes innecesarios.

Tener planificados con tiempo los juguetes que «caerán» en navidades, en función de lo que observas que necesitan y les gusta, y revisar lo que ya tenemos en casa, nos ayuda a no caer en la inercia consumista del comprar por comprar.

2. Intentemos que no todo sean juguetes

Por supuesto que deben recibir alguno de los juguetes que han pedido, pero hay que pensar que podemos regalar otras cosas que no sean juguetes, como experiencias, disfraces, cuentos, manualidades… Porque se puede jugar sin juguetes y además, como ya hemos visto, mucho mejor si no tienen demasiados.

3. Ayudarles a distinguir lo que necesitan y lo que quieren.

A veces quieren algo sin más, sin pensar si realmente lo necesitan y lo usarán.

Podemos hacer con ellos una reflexión sobre la cantidad de juguetes que tienen y los motivos por los que los pidieron, para que lleguen a sus propias conclusiones y vean que no todos los juguetes que tienen son divertidos o como esperaban según vieron en la publicidad, y por eso no los usan.

 Esto les ayuda a diferenciar un capricho de una necesidad  y con el tiempo (los aprendizajes llevan su ritmo) sabrán elegirlos mejor y pedirán menos.

Y aunque un juguete no lo necesiten, si les haga felices, está bien regalárselo siempre que lo hagamos con moderación, porque son pequeños placeres que son parte de la vida.


El reto de gestionarlo con la familia

Aunque en casa consigamos limitar los regalos, lo habitual es que también reciban regalos del resto de la familia. Así que lo primero será contarles cómo hemos planteado el tema de regalos para reducirlos y que nos gustaría que toda la familia estuviera implicada.

Puede que no nos hagan caso, entonces intentemos entender sus motivos, tal vez esa sea la manera que ellos entienden de demostrar su afecto o que piensen que sin tantos regalos los peques van a perder la ilusión y desde ahí tratar de ser flexibles, para no vivir las Navidades como una lucha de poder, enfadados y ofendidos.

 Busquemos alternativas y soluciones creativas , para intentar llegar a un punto intermedio teniendo en cuenta lo que para nosotros es importante, pero respetando su forma de opinar:

  • Proponerles que dejen algún regalo para otro momento de celebración (cumpleaños…).
  • Orientarles a que regalen algo que sabemos que nuestra hija o hijo desea mucho o que ha pedido. Aunque nos ignoren, cuando vean que el peque no hace caso a un regalo, seguro que la siguiente vez estarán más abiertos a seguir nuestras recomendaciones.
  • Pensar en un regalo para hacer algo todos juntos, como puede ser un viaje o una gran experiencia, para crear nuevas tradiciones y recuerdos que no se olvidarán nunca.
  • Organizar el día de Reyes a modo de «amigo invisible», donde cada familia regale a un solo niño o niña.

Reflexionemos para intentar  regalar con cabeza , manteniendo su ilusión pero sin que todo gire alrededor de los regalos en Navidad. Enseñémosles lo verdaderamente importante en la vida (no sólo en esta época) para que sepan disfrutar de cada momento, porque puestos a acumular, mejor que sean recuerdos y no cosas materiales.

María de Time for Toys

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Fuente fotografías: Freepik

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